Sociedad
Gestlife: contratos irregulares y vigilancia extrema (y 2)
La agencia de maternidad subrogada Gestlife, que se presenta como un despacho de abogados, practica contratos dudosos, cambios arbitrarios de empleador y un régimen de control sobre sus trabajadores.
En los principales portales de empleo españoles se publican regularmente ofertas de Gestlife, una entidad que se presenta públicamente como un prestigioso despacho de abogados especializado en «reproducción asistida» y vinculado a un grupo estadounidense. Los anuncios buscan comerciales con «excelentes habilidades de comunicación y empatía» para asesorar a futuros padres.
Según los datos obtenidos por La Marea en el marco de una investigación sobre la industria de los vientres de alquiler en Europa, Gestlife ofrece sus servicios a través de distintas empresas con sede en España, a pesar de que la gestación subrogada no es legal en España y se considera una forma de violencia contra las mujeres desde la aprobación de la nueva Ley del Aborto, del año 2023. En este contexto, los anuncios laborales omiten aspectos fundamentales sobre la verdadera naturaleza del trabajo, la estructura empresarial que hay detrás y el régimen de vigilancia extrema de los trabajadores, según han denunciado varios de ellos a este medio.
«Oficialmente, yo era asesor familiar«, explica a La Marea un exempleado que solicitó anonimato por temor a represalias legales. «Pero en la práctica era un comercial, con claros objetivos de venta». Cuando se presentó a la oferta laboral, según afirma, no sabía que la empresa trabajaba en la venta de vientres en alquiler, ya que el anuncio solo mencionaba “reproducción asistida”, un término normalmente usado para referirse a prácticas legales en España como la fecundación en vitro o la inseminación artificial.
Gestlife, como empresa fiscalizada en España, dejó de existir oficialmente en 2022. Sin embargo, como ha comprobado La Marea en su investigación, continúa operando a través de un entramado de sociedades de marketing y publicidad controladas por Diego Prados Hill.
Una vez en Gestlife, los comerciales son contratados por diferentes empresas –IMarketing And I Sales SL, Promarketing And Sales Force SL o Empire External Services SL, entre otras–, todas con Prados Hill como administrador único y con los mismos requisitos. En particular, tienen que alcanzar objetivos mínimos de ventas no solo para recibir comisiones, sino para conservar su puesto de trabajo.
«Por debajo de estas cifras», se advierte explícitamente en un documento anexo al cuadro de comisiones donde se detallan los objetivos mínimos de venta para el asesor familiar, «la compañía se ve obligada a prescindir de él».
Los cambios de empleador son frecuentes, repentinos y sin explicación. En una ocasión, los trabajadores recibieron una circular donde se les informaba de su traspaso a otra sociedad del mismo administrador, con un mensaje inequívoco: «NO SE PREOCUPEN PORQUE NO LES AFECTA EN NADA, Y TAMPOCO PUEDEN OPONERSE».
Vigilancia constante
Quizás el aspecto más controvertido de las condiciones laborales en Gestlife, relatado a La Marea por varios extrabajadores, es la ausencia absoluta de privacidad en el entorno de trabajo. «Hay cámaras en todos lados, micrófonos en cualquier sitio, el ordenador graba todo lo que haces y todas las llamadas son registradas», relata un excomercial. «Te vigilan todo el tiempo».
En los contratos de trabajo revisados por La Marea se establece que los teléfonos móviles de los empleados permanecen conectados a un sistema de seguimiento GPS constante, lo que según un abogado laboralista consultado por este medio constituye una clara intromisión en la privacidad de los trabajadores, potencialmente vulnerando derechos fundamentales.
Otras prácticas cuestionables –de todo el entramado– incluyen la obligación de fichar mediante reconocimiento facial o escaneo de la palma de la mano –práctica que ya ha sido objeto de sanciones por parte de la Agencia Española de Protección de Datos– y la cesión gratuita y perpetua de derechos de imagen para material promocional, considerada abusiva en el marco de una relación laboral.
Este medio ha intentado contactar en repetidas ocasiones con Gestlife, dirigiéndose específicamente a su responsable de recursos humanos, sin obtener respuesta alguna hasta el cierre de esta edición.