Sociedad

La Universidad CEU San Pablo niega la persecución del catalán en el franquismo

El Instituto de Estudios de la Democracia aboga por afrontar “el problema secesionista” recentralizando el poder en el Estado y quitando competencias a las autonomías

“Debe reseñarse que hay muchas señales acreditativas de que no existió, o al menos no existió con estabilidad o generalidad, una política franquista de prohibición de la lengua catalana”. La cita está extraída del libro Recuperar España. Una propuesta desde la Constitución (Aula Política Instituto de Estudios de la Democracia, Universidad CEU San Pablo, 2013), elaborado por uno de los think tanks afines al PP y en el que participaron abogados del Estado, magistrados del Tribunal Supremo, catedráticos universitarios y técnicos superiores del Estado.

El documento, que fue presentado a finales de mayo, admite: “No dudamos que en Cataluña durante el Régimen de Franco hubiera existido alguna campaña que propiciara el abandono del catalán y que se dijera aquello de hable usted cristiano o hable la lengua del Imperio”, pero concluye que no existió una política de prohibición expresa, y remata que “en los últimos treinta años, la lengua que en Cataluña oficialmente se margina, se desaconseja usar, se sanciona o se impide utilizar, es la castellana”.

El texto aboga por reformar la Carta Magna para “mantener el espíritu básico de nuestra Constitución de 1978”, con el objetivo de atacar el “problema que desde la periferia secesionista se nos plantea a los españoles”.

Menos competencias autonómicas

Entre las propuestas que plantean está la de recentralizar el poder en manos del Estado, y por tanto restringir las competencias autonómicas, “introduciéndose los cambios necesarios para impedir la repetición de la deriva desintegradora”. Además, defienden “cerrar el proceso, de modo que el modelo de distribución de competencias no pueda seguir abierto a presiones y modificaciones extra-constitucionales”.

“La experiencia histórica nos enseña que siempre que hemos iniciado procesos de desintegración y autodeterminación como los actuales, aunque en principio pudiera existir retórica amable en el centro y la periferia, los cerramos con amplios derramamientos de sangre”, sentencia el documento.

“No nos dejemos engañar por la dialéctica del ‘buenismo’ que siempre nos dibujará la posibilidad de fragmentaciones amables de la nación, con fiestas, discursos y promesas de hermandad perpetua”, defienden los autores. “Son poco importantes los 14 de abril, nosotros sabemos muy bien que la República recibida un día con canciones y entusiasmos, se fue deslizando inmediatamente a los golpismos, anarquía, separatismos y, a los cinco años, a la Guerra Civil”, concluyen.

El estudio ha sido elaborado por el presidente del Instituto de Estudios de la Democracia del CEU, José Manuel Otero Novas; el abogado del Estado en el Supremo José Ramón Recuero Astray; y la profesora de Ciencia política en el CEU, Ainoa Uribe. Para su elaboración se ha contado también con las aportaciones de, entre otros, la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el expresidente del Gobierno José María Aznar; el periodista Luis María Ansón y el articulista y escritor Pío Moa.

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Comentarios
  1. No, si al final la culpa del golpe de estado fascista de 1936 la tuvieron los demás, no los golpistas, que se vieron «obligados» a «salvar» España…

    Como se nota que aquí los NAZIS ganaron la guerra y que se impuso la real politic de la Guerra Fría en los años 50.

  2. Entonces, señores Neocones, ¿quiénes son los «buenistas»?
    Ah sí, los que dicen q los recortes son buenos..
    Perdonen pero esto es enfermizo.

    Dejemos de hablar de ellos y empecemos a construir su Alternativa. Ya.
    La Historia se encargará de ridiculizarlos conveniéntemente. Se lo están poniendo muy fácil.

  3. No,que va… que los del CEU vayan a hablar con la gente que vivio esa epoca en territorios de habla catalana. La gente mayor en mi pueblo siempre cuenta que si la Guardia Civil te oia decir «Bon dia» aunque fuera, te daban un regalito; ya no hablemos de escribir, publicar o hablar en publico…

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